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¿Por qué los vendedores de coches de ocasión son más demócratas que los profesores de piano?

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Hace muchos años tuve que vender mi viejo Opel Corsa 1.5 D, ya que el pobre había rebasado los 150.000 km y, por razones de trabajo, yo necesitaba un coche con mucha más vida por delante.

Como no quería dedicar todo el verano a este cometido tan "apasionante", le puse un precio que era un poco inferior al que me habían recomendado los "entendidos" (mi mecánico, un señor dedicado a la compra-venta y, también, algún conocido). Digamos, pues, que si el precio recomendado era X, decidí que yo lo vendería por el 80% de X.

Cuando alguien llamaba para verlo, yo le explicaba que el coche tenía 150.000 km y que todavía era útil para un uso eminentemente ciudadano, de ahí su precio. Pero fueron pasando las semanas, luego los meses y, visita tras visita, siempre había alguna opción mejor para el futuro comprador. Por consiguiente, decidí rebajar el precio al 60% de X.

Ni aún así pude conseguir venderlo. Una y otra vez, el cliente encontraba algún coche de ocasión en algún concesionario con menos kilómetros y similar precio. Fue por eso que opté por dirigirme yo también a un concesionario cuyos propietarios me eran relativamente conocidos. Les conté mis peripecias hasta el momento y les dije que pedía por el coche el 80% de X, pero que, dadas las circunstancias, me conformaría con mantuvieran el coche en exposición y, si lograban venderlo, me pagaran el 60% de X, fuese cual fuese el precio final que ellos hubiesen fijado por el coche.

Al cabo de una semana  -¡una insignificante semana!-, me avisaron del concesionario haciéndome saber que ya habían vendido el coche. El vendedor que me era más familiar me hizo sentar en su despacho y me dijo que la venta resultó relativamente fácil ya que el coche estaba bastante  bien. En consecuencia, y como trato de favor, comentó, no me iban a pagar sólo el 60% de X, sino el 100%.

No me fue posible conocer el precio final real obtenido por mi viejo Opel Corsa. No obstante, yo, en mi extrañeza, insistía en saber cómo se lo habían hecho para venderlo tan rápido y a tan buen precio, tal vez acomplejado por mi incapacidad manifiesta.

En un alarde de sinceridad, el vendedor me dijo:

-A la gente no le gusta la verdad pura y dura. La gente quiere que le digan exactamente lo que quiere escuchar.

No sé exactamente por qué, a raíz de este comentario, me vino a la cabeza una conversación que había mantenido, unos días antes, con un profesor de piano de una escuela municipal de música, afortunadamente hoy ya convertida en conservatorio.

Yo me mostraba sorprendido por el hecho de que muchos de mis alumnos de 11 años dejaban los estudios reglados de música y se matriculaban en escuelas de música moderna. El profesor, un hombre de mediana edad, me dijo con cierta tribulación, siempre muestra de espontaneidad, que aprender a tocar un instrumento era muy poco "democrático" para los tiempos que corren    -corrían-. Que en la escuela de música moderna plantaban al alumno delante de la batería o la guitarra eléctrica sin pasar por el "mal trago" de darle una base que le capacitara para interpretar una sencilla partitura. Allí -decía- educan en la originalidad y la espontaneidad..., tanto que jamás serán capaces de reinterpretar ni su propia música. El piano, en cambio, -añadía- necesita de tres largos años de aburrimiento repitiendo escalas para que el alumno se vea capaz de interpretar sencillas partituras. Pero es el único camino para ser capaz de hacer y tocar música realmente.

Y a todo esto, ¿a qué vienen estas pequeñas anécdotas personales?

Pues bien, miren; necesitamos de muy poco tiempo para endilgar a los políticos la responsabilidad de casi todos nuestros males, incluyendo el de la crisis que vivimos. Pero, en realidad, los políticos tienen la misma responsabilidad, ni más ni menos, que el vendedor de coches que decide no explicar estrictamente la verdad para no perder una venta. Cualquier cosa antes de que el cliente acuda a otro que le regocije con sus cantos de sirena.Y, por supuesto, los clientes somos los votantes que no atendemos a razones y demandamos una concreción y una magnanimidad imposibles. Ya decía, creo recordar, G. Bernard Shaw que lo que realmente definía a la democracia es que los gobernantes no podían ser mejores que los gobernados.

¿Y el profesor de piano? ¿Qué papel encarna en esta metáfora? Pues verán: con sus normas y protocolos, con sus metódicas y anodinos procedimientos se asemejaría a un pulcro juez  poco dado a la demagogia y a la aclamación popular. Un juez que interviniese contrariando la voluntad del pueblo, siempre en busca del camino fácil y de los derechos "inmanentes", para advertirle de que la justicia y la libertad requieren de tenacidad y esfuerzo. Lejos de llevarnos a la tierra prometida, el ser consecuente nos acerca a la verdad, al conocimiento, aunque tal vez nos aleje de nuestros "democráticos" deseos.

Borges afirmaba que la democracia era prácticamente una superstición, basada en el uso futil de la estadística. Yo no voy a ir tan lejos, -Borges sería un pésimo vendedor de coches-, pero sí creo que no debemos poner el arado delante de los bueyes, es decir, que la verdad es antes que la democracia.


 

Transferencias de renta pública al ineficaz sector privado... ¿Saqueo?

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Está de moda decir que hay que racionalizar y adelgazar el sector público. Que Papá Estado es ineficaz y mastodóntico y que sus empleados son unos vagos, incapaces y sobreprotegidos. Bueno, que yo sepa, es una moda que dura unos 20 años o tal vez más.

Ahora bien, esta afirmación resulta cuando menos sorprendente si se toman en consideración una serie de datos y hechos totalmente constatados. Primero, la deuda contraída en España por el sector privado (incluso si de él desgajamos a las familias) es muy superior a la del sector público, algo realmente chocante dado que en los últimos diez años el Estado ha vendido al sector privado sus mejores y más sanas empresas y hasta planeaba entregar al sector privado la muy rentable "Loterías y Apuestas". ¿Transferencia de rentas?

Pues bien, en la mayor parte de las ocasiones la transferencia de las mejores sociedades públicas a los oligopolios privados no ha llevado a que el endeudamiento privado se atenuase. ¿Para qué preocuparse del endeudamiento? En realidad, los directivos y accionistas mayoritarios siempre ganan mucho dinero, incluso tratándose de sociedades que acaban en situación concursal. Los beneficios siempre van a bolsillos privados; las deudas, por contra, son de la S.A. y no afectan al patrimonio familiar de sus integrantes. Más bien al contrario, llega a suceder que a veces los acreedores prioritarios, los que sí veran la pasta del concurso de acreedores, son socios o los mismos propietarios de la empresa.

Y entonces es cuando llega el pufo. El banco queda enbarrancado y traslada su petición de ayuda al sector público. Nueva transferencia de rentas. Y la administración, ahogada por la cantidad de necesidades privadas por atender, acaba por estrujar a sus empleados o alzar vertiginosamente el coste de los servicios que presta en lo que supone una nueva transferencia de renta de lo público a lo privado.

Otro caso: los aeropuertos, carreteras, auditorios, etc. que están destinados a ser meros decorados inservibles y que han costado un fortunón al erario público, una cantidad que ha sido transferida directamente a consejos de accionistas de constructoras privadísimas que, encima, ahora son el principal problema de impago para los bancos, o sea, para el estado, que "no puede permitir la quiebra de las entidades financieras".

No recuerdo de memoria el nombre, pero pronto podremos ver por televisión un reportaje titulado algo así como Historia de un saqueo, que nos resumirá los principales casos de transferencia de dinero público a manos privadas a costa de unas infraestructuras faraónicas y absolutamente inútiles, como son las autopistas de peaje de Madrid, aeropuertos como los de Burgos, Huesca, Castellón o Lleida, autovías por donde no circula nadie, etc.

Llegado este punto, también debo puntualizar que cuando el político de turno no obra en favor en interés de las sociedades privadas (y suyo propio) siempre encuentra alguna manera de "transferir" el dinero público a su bolsillo, léase sino uno de tantos ejemplos: "Colosal saqueo de dinero público" (El País, 27-11-12).

Para aquéllos que todavía no lo entienden: con el euro por receta médica, la administración aligera gastos en servicios que deja de prestar en parte y, sin embargo, transfiere renta al sector privado, por ejemplo, dejando de tributar por el impuesto de sucesiones en Cataluña. Y se trata del mismo montante, más o menos.

O más fácil todavía. subiendo un 17% la tarjeta integrada del transporte público, la Generalitat ahorra unos recursos que puede dedicar a no incrementar ni la cuarta parte los túneles de peaje de Vallvidrera. Nueva transferencia, ahora del transporte público al transporte privado.

¡Cómo para decir que el sector privado no es eficaz! Es eficacísimo, sobre todo a la hora de esquilmar el bote de la administración y de demandar créditos estratosféricos para su funcionamiento. Porque, ahora que el BCE se ha decidido por una inyección masiva de crédito con la triquiñuela de la barra libre a los bancos, muchos sueñan con volver a activar la economía a base de apalancamientos bestiales que, si todo va muy bien, producen un 1 o un 2% de margen que va a cuentas privadas; pero si algo se tuerce, se pierde el 20 o el 30% de una tacada y la empresa genera un agujero monumental mientras sus directivos ya se han preparado una salida "de emergencia" sin coste alguno para ellos.

Y lo de los bancos, acudiendo al BCE a por billetes al 0,5% mientras ellos compran deuda que los estados les pagarán mucho más cara pero nuevamente con papel respaldado por el vacío público absoluto, ¿no es eso transferencia directa de renta pública al sector privado? ¡Ah, y no se les olvide de crear un banco malo! Público, por supuesto...

Pagar deuda acuñando una nueva y mayor deuda y así hasta la entropía. Miren, se me antoja que es una definición bastante válida de lo que es y será el capitalismo del siglo XXI.

Repitan conmigo una y otra vez: ¡Hay que aligerar la administración! ¡Viva la iniciativa privada!

 


Última actualización el Viernes, 23 de Diciembre de 2011 09:53
 

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, pide más madera

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El presidente de la CEOE sigue obcecado en repetir una y otra vez que España necesita mini empleos y reducir funcionarios.

Yo creo más bien que lo que España necesita es mandar a freir espárragos a todos los que como él, son portadores de una ideología económica -el neoliberalismo- que, después de 30 años de máximo fulgor, de desregulaciones, de precarizaciones y de bajadas de impuestos que les benefician, ahora se atreven a decirnos que la solución es... más de lo mismo pero corregido y aumentado, es decir, ¡más madera!

Es aquello de poner al lobo a guardar el rebaño. Juan Rosell se ha revelado siempre como un acérrimo defensor del ultraliberalismo; hasta llegó a formar parte de The Mont Pelerin Society, la sociedad multidisciplinar que se reunía en la pequeña localidad de Mont Pelerin, cerca de la ciudad de Montreux, Suiza, y que seguramente ha sido uno de los grupos de pensamiento ('think tank' o fábrica de ideas) más influyentes del liberalismo. Por supuesto, se declara admirador de Hayek, el gran economista liberal del siglo XX y, como era de esperar, su ascenso a la presidencia de la CEOE lo debe al determinante apoyo del sector bancario.

Más madera, pues. Y, sin ningún pudor, sin haber pronunciado jamás palabra alguna en contra de los bonus supermillonarios, de las jubilaciones de oro o de los blindajes de consejeros delegados y otros amiguetes del poder, se monta en el caballo y se harta de clavar pullas a los menos responsables de los números rojos de nuestra economía.

Y a quien piense que en lo de los funcionarios lleva razón, que todo es posible, yo le preguntaría: ¿Y por qué no puntualiza que lo que sobran son funcionarios "digitales", de los que no pasan oposición alguna? ¿Por qué no llama la atención sobre las prebendas de los políticos y los ex-políticos? ¿Por qué no hace hincapié en la inutilidad del Senado y toda la estructura en la que se asienta? ¿No deberíamos empezar por luchar contra los michelines antes que intentar adelgazar el poco músculo que nos queda?

 


 

El sistema sólo se sostiene mediante la creación o impresión de dinero de forma ilimitada

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Destaco hoy un artículo tan claro y didáctico que nos viene de perlas para saber qué es lo que está detrás de lo tratado en la última cumbre de la UE. Tan sólo en algunos detalles discrepo de él completamente, pero vale la penda leérselo y reflexionar sobre lo que nos dice su autor:

 

 

Nuestras empresas son el claro ejemplo de lo que está sucediendo en la actual crisis financiera de los estados desarrollados, donde no se ha producido un agotamiento de los recursos sino de la liquidez del sistema. Primero hay que definir la fragilidad del sistema financiero en una economía capitalista, cuyo funcionamiento se puede considerar como estafa legalizada o legislada para someter a la economía mundial mediante el concepto “deuda”. Si nos atenemos al funcionamiento o mejor dicho al mecanismo de creación de dinero nos encontraremos de bruces con las matemáticas. Esto es así, porque los bancos crean el dinero mediante la concesión de préstamos. Es decir, cuando prestan una cantidad X están introduciendo esa misma cantidad en el sistema y a cambio, ellos reciben en el vencimiento dicha cantidad X más unos intereses en beneficio de dicha transacción.

Hasta aquí todo normal o aparentemente normal hasta que nos damos cuenta que matemáticamente es imposible que al banco le devuelvan el interés porque sencillamente no se imprimió, es decir se introdujo una cantidad X en el sistema por lo que como mucho sólo se podrán devolver esa cantidad X nunca los intereses, y si el banco recibiese toda la cantidad (X+intereses) es por que otro agente que pidió un préstamo no pudo devolver ni siquiera el capital de otro préstamo.


Llegado este punto la única manera de que el sistema funcione es incrementando la cantidad de dinero en el sistema es decir dando más préstamos. Aparece el concepto del multiplicador bancario necesario en el crecimiento exponencial de la creación de dinero mediante préstamos. Este concepto surge porque en un momento dado la banca se dio cuenta que de cada depósito de dinero que recibía de sus clientes sólo el 10 % era reclamado periódicamente por dichos clientes para su funcionamiento habitual, el otro 90% podía prestarlo tantas veces como quisiera.


Ello hizo crecer la cantidad de dinero en el sistema en una proporción de 1 a 9, es decir sólo el 10% del dinero que circula en el sistema es real el otro 90% es dinero virtual o falso (en economía se le denomina dinero bancario) es creado de forma artificial por los bancos


Esto significa que si todos los clientes de un banco fuesen el mismo día a retirar sus fondos el banco quebraría porque como máximo sólo podría dar el 10 % de cada depósito de sus clientes. Lo curioso de todo esto es que es legal, incluso estafas como Afinsa, Forum Filatélico o algunas de tipo piramidal como la de Madoff funcionaban igual que un banco, su único delito es que no eran propiamente un banco.


El total de la deuda del sistema nunca se podrá pagar, primero porque matemáticamente es imposible, y segundo por que si hubiera un milagro y se pudiera el sistema colapsaría porque se nutre precisamente de la creación de deuda. La única forma de que el sistema fuera estable es que la tasa de crecimiento garantizada fuese igual a la rentabilidad del capital o la inversión, es decir que los agentes invierten sus beneficios en función del incremento de la demanda que esperan obtener.


Esto actualmente es impensable por la propia esencia del capitalismo o mejor dicho del mal funcionamiento del capitalismo, primero porque los beneficios están limitados por los tipos de interés o viceversa y segundo por la economía real no es independiente de las finanzas, inversiones especulativas, mercados de derivados, etc., que perturban las variables del sistema impidiendo el buen funcionamiento.


Además en el sistema los bancos serían meros intermediarios a comisión y esto hoy en día es impensable, ya que son ellos (me refiero a la gran banca) los dueños del sistema. Actualmente el sistema sólo se sostiene mediante la creación o impresión de dinero de forma ilimitada por parte de los bancos centrales (la FED y el BCE), como la única manera para absorber el exceso de deuda es vía incremento de precios sólo tienen que cuidar o controlar la inflación, lo ocurre que un crecimiento ilimitado y exponencial de la creación de dinero mediante deuda en un sistema donde los recursos son limitados tiende a la propia destrucción del sistema, llegará un momento que los precios crecerán de forma imparable y consigo traerán la mayor y absoluta pobreza. 

Llegado este punto, paso a tratar el problema de la deuda pública y la deuda privada. En primer lugar para tratar el problema de la deuda pública hay que remontarse años atrás,  primero en el caso de EEUU cuando aprueba la Federal Reserve Act, ley en virtud de la cual la creación o impresión de moneda ($) deja de ser potestad del gobierno americano a favor de la FED, institución privada con fondos privados. Esto supone en la práctica que cuando el gobierno necesita X dinero para financiar el sistema público no puede crearlo sino que se lo tiene que pedir prestado a una entidad privada como la FED, es decir el país pasa a ser totalmente dependiente del sistema financiero privado.

Lo mismo ocurre en Europa con el BCE , cuando un país como España necesita financiación no crea moneda sino que pide préstamos al sistema financiero privado que luego tiene que devolver con sus respectivos intereses. Cuando un país recurre al endeudamiento es porque no puede mantener su sistema público sólo con la recaudación de impuestos (principal vía de ingresos del Estado). Esto es debido a que los países han ido privatizando sus empresas públicas estratégicas y han ido adelgazando sus principales activos precisamente para ser más vulnerables y dependientes de los créditos privados.


Recordemos que hace 35 años no había impuestos en España y seguía teniendo un sistema público importante, nos hicieron creer en la privatización de las grandes empresas públicas amparados en una mala gestión pública de las mismas, ahora esas empresas son las más grandes del país y están en manos privadas. Una buena gestión pública de aquellas empresas hubiera sido crucial para evitar la excesiva dependencia del crédito privado en la actualidad.


El poder de la gran banca propició lentamente estos movimientos para llegar al actual estado de dependencia de los países, que se ven impotentes ante la situación, esclavos de una deuda que jamás podrán pagar y sometidos a las órdenes de los bancos centrales. Sólo basta ver como los países pasan a ser dirigidos por banqueros impuestos y provenientes del BCE ¡qué casualidad! Rajoy le prometió el cargo de ministro de economía a Montoro, pero seguro que tendrá que tragarse esa promesa cuando le digan o impongan que tiene que ser González-Páramo (otro banquero del BCE ¡que casualidad!)


A nadie le extraña que un partido gane por mayoría absoluta y no se sabe todavía quién será el ministro de economía, acaso está esperando Rajoy a que le digan el nombre? La banca ofrecía créditos a mansalva antes de la crisis, sencillamente porque el sistema se alimenta de dichos créditos, el político quería tener mejores hospitales, mejores infraestructuras, mejor educación, y allí estaba el banquero para satisfacer todos sus caprichos, no pasa nada con los intereses tan bajos que problema puede haber?


El banquero iba envenenando poco a poco a sus clientes con lo que más les gustaba, sólo tenía que aguardar su momento, que llega cuando sus clientes (países, empresas y familias) tendentes a un mejor nivel de vida se habían endeudado fuertemente, el exceso de dinero que había en el sistema como consecuencia del exceso de crédito sólo podía absorberse con subidas de precios y de tipos de interés, resultado: clientes más pobres, con más deuda y con menos bienes.


Se puede decir que la gran banca predice los ciclos económicos, sólo basta ver cómo mejoran sus beneficios incluso en las peores crisis, ¿tienen una bola de cristal o son ellos quienes verdaderamente crean los ciclos? (cuando me refiero a la gran banca, no penséis en los bancos domésticos o cajas de ahorro, pensar en los bancos centrales y la gran banca globalizada).


Por cierto, si alguien piensa invertir en bolsa, que tenga en cuenta que es un mecanismo creado entre otras cosas para retirar del sistema grandes cantidades de dinero de forma rápida, esto sucede cuando hay un exceso de creación de dinero vía préstamos en el sistema.


En lo referente al endeudamiento privado de empresas y familias poco más que añadir que lo expuesto anteriormente, hemos mantenido empresas poco productivas y con empleo poco cualificado, financiando su crecimiento sólo con deuda y no con ahorro, un crecimiento ficticio con burbuja incluida, por encima del que marca la tasa garantizada (demanda esperada real), resultado empresas altamente endeudadas, con activos fuertemente devaluados y con coeficientes de caja muy reducidos que no dan ni para soportar el elevado apalancamiento financiero, es definitiva una deuda que en muchos casos jamás podrá ser pagada.


Dicho esto y en mi opinión sólo hay 2 alternativas:

1.- Que el BCE inunde de dinero el sistema y ahogue la deuda, es decir más deuda para pagar la deuda, esto es pan para hoy hambre para mañana, llegará un momento que lo precios suban descontroladamente y los agentes se empobrezcan de tal manera que el sistema quiebre, se hablaría entonces de las famosas quitas de deuda .


La solución de España tampoco pasa por una salida del euro. Si se vuelve a la peseta el banco de España haría lo mismo que el BCE,  crearía un volumen brutal de pesetas en circulación para dotar a la economía española de liquidez ya que tendría problemas para financiarse del exterior, al mismo tiempo devaluaría la moneda para favorecer la exportación, los precios subirían inmediatamente y a su vez los tipos de interés para contener la inflación. Resultado: los españoles más pobres, con la deuda más cara y estancamiento económico o recesión, las exportaciones no serían suficientes a pesar de la devaluación, ya que España es un país poco competitivo (baja productividad, empleo poco cualificado y economías con baja intensidad de capital) y encima en un entorno de crisis global que dificulta la colocación de sus productos en el exterior.


Destaco la ventaja de EEUU en este sentido, que a diferencia de España puede pagar la deuda con sus acreedores extranjeros haciendo un impago encubierto, es decir la FED crea más deuda para pagar la deuda que EEUU tiene contraída con agentes extranjeros, al final dichos agentes cobran el total nominal de la deuda , pero la subida de precios originada por el incremento de la cantidad de dinero vía deuda, supondría una devaluación de dólar, los agentes externos recibirían el total de los dólares pactado pero al hacer el cambio a su moneda perderían por la propia devaluación del dólar o apreciación de su moneda, habría una quita o impago encubierto equivalente a la devaluación del dólar. España no podría hacer esto ya que carece de moneda propia y por tanto no tiene política de tipos de cambio.


2.- Que los países recurran a los recortes de gasto público y al aumento de ingresos vía impuestos,  lo único que nos sacará de esta situación es el ahorro, lo mismo para las empresas y familias. Esto traerá un efecto contraproducente al crecimiento del PIB, probablemente pasarán años y años de estancamiento hasta digerir el exceso de deuda, muchas empresas y familias quebrarán y se quedarán en el camino, otras seguirán años y años sólo para pagar la deuda y al final del camino se encontrarán en el mismo sitio en donde empezaron. Entonces se preguntarán si el esfuerzo habrá merecido la pena.


La banca sobretodo la doméstica sufrirá  procesos parciales de nacionalización (ya estamos en porcentajes significativos de capital público en entidades bancarias). Los Estados serán cada vez más delgados y el estado del bienestar desaparecerá o por lo menos cambiará a algo diferente a lo que hemos visto. Sólo cuando tengamos una tasa de ahorro considerable podremos volver a endeudarnos y seguramente nos volverá a ocurrir lo mismo porque la memoria es débil, esto sucederá de forma diferente pero con el mismo problema de fondo, la fragilidad del sistema financiero.

 

Sergio Serrano Alba -  Domingo, 11 de Diciembre, para La Carta de la Bolsa


 

¡España nos roba, señor/a X del Parlament!

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A raíz de la polémica suscitada por algún incapaz miembro del Parlament de Catalunya y, posteriormente, seguida por el incumplimiento de pago del gobierno español (http://www.lavanguardia.com/politica/20111208/54240818534/madrid-deja-govern-tesoreria-para-afrontar-facturas-nominas.html), se me ocurre que hay un método pedagógico infalible para que, hasta los muy alcornoques, se den por enterados de conceptos vitales. Es sencillo, fíjense:

-Señor alumno don Alcornoque, "tros de soca" -en este caso algunos políticos de cierta fuerza parlamentaria incapaces de entender algo tan simple-, cópieme cien veces el siguiente enunciado:

 

ESPAÑA NOS ROBA, ES DECIR, NO NOS PAGA LO QUE ACORDÓ Y ES NUESTRO POR LEY.

ESPAÑA NOS ROBA, ES DECIR, NO NOS PAGA LO QUE ACORDÓ Y ES NUESTRO POR LEY.

ESPAÑA NOS ROBA, ES DECIR, NO NOS PAGA LO QUE ACORDÓ Y ES NUESTRO POR LEY.

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Última actualización el Jueves, 08 de Diciembre de 2011 09:05
 


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