Cada año por estas fechas, justo en el inicio del curso escolar, se nos bombardea con un aluvión de nuevas propuestas para la mejora del sistema educativo. La prensa generalista enchufa su potente máquina opinatoria y nos habla de educación con una ingenuidad y una candidez tan forzadas como insuperables, pero casi siempre para llegar a una misma conclusión: hay que implicar más a los docentes, poner medios para que éstos sean mejores, trabajen más y reciban la colaboración de los padres.
Mensaje simplista, pues. Con recetas de este tipo ya no estaríamos en crisis económica; podríamos apelar a que los mejores economistas dirijan la economía, encuentren la manera de aplicar sus ideas y los trabajadores sean diligentes y honestos. ¡Ya está! Todo solucionado. O más bien no..., porque la creación de riqueza podría seguir mostrándose esquiva.

He encontrado, sin embargo, un artículo en Yahoonews en el que Arne Duncan, el secretario de Educación de los Estados Unidos, se despacha con una propuesta de mejora de la educación que está siendo ensayada en varios centros americanos. Se trata de subir mucho los sueldos de los profesores, para que el sueldo mínimo anual tenga un suelo de 60.000$ y un máximo de 150.000., teniendo en cuenta que el sueldo promedio allí andará por los 52.000$, unos 36.000€ (un poco más que en España).
Los primeros efectos de tal propuesta eran previsibles. Duncan podía haberme consultado y yo le hubiera adelantado los resultados con un margen de error muy bajo. A saber:
1) Los estudiantes tutorizados por profesores "mucho mejor pagados" no puntuaron mejor que la media en los test de evaluación estatales.
2) Costaba encontrar profesores que quisieran adherirse voluntariamente al programa "de cobrar más" y "hacer mejor su trabajo".
3) Los profesores mejor pagados no aportaron nada demasiado nuevo, ni en investigación ni en docencia activa, a lo que ya se conocía.
¿Y cuáles son las causas, a mi parecer, del nulo efecto de las gratificaciones salariales? Déjenme responderles escalonadamente:
1) Pocos profesores, por novatos que sean, creen poder transformar la actitud y el esfuerzo de sus alumnos en base a su actuación en el aula. Saben de sobra que no pueden derribar ese muro a cabezazos, aunque sea eso lo que constantemente la prensa y la sociedad les demande, en un alarde de pueril cinismo.
2) Lo dicho en el punto 1 explica que pocos profesores se mostrasen dispuestos a participar en el programa.
3) La mayor parte de profesores ya lo han dado todo y lo han intentado todo en el aula con anterioridad a ser "mucho mejor pagados". Esa vía debería considerarse muerta, de momento.
Pero lo realmente interesante es lo que piensa Brian Lewis, presidente interino de una especie de colegio profesional para profesores. Suscribo plenamente su tesis de que los efectos de ese incremento en los sueldos no deben esperarse en los profesores que ya están en el sistema. Estos profesores suelen ser mediocres, normalmente procedentes del "aprobado ramplón" (como sucede con frecuencia en España), en contraste con los profesores de países muy avanzados educativamente como Noruega o Finlandia. Allí, para ser profesor hay que estar entre los mejores de la promoción. Es por ello que Lewis cree que mejores salarios atraerían a mejores estudiantes y, finalmente, sería una cuestión de tiempo que los niveles educativos de los alumnos reflejasen esa mejora.
De hecho, la estadística interna de la Secretaría de Educación estadounidense, prueba que la media de inteligencia de los profesores del país no ha hecho más que caer desde los años 50. Disfruté mucho leyendo en SuperFreakonomics, de Stephen Lewitt, las conclusiones a las que llegaba a partir de este hecho tan desconocido.
Evidentemente, debería ser obligatorio que un profesor supiera escribir sin cometer faltas de ortografía, con sintaxis ordenada y siendo, además, capaz de resolver problemas de lógica y aritmética con fluidez. Esto no está pasando ya en nuestro país. Unos sueldos magros, en constante retroceso, atraen tan sólo a auténticas medianías, dentro de un sistema educativo ya de por sí muy gris. Asimismo, la retirada de los "numerus clausus" en la universidad también contribuyó decididamente a esta rebaja de nivel. Pero, claro: eran impopulares y ningún político quiso perder votos por esa fruslería...



·SISTEMA EDUCATIVO


En primer lugar, los nativos digitales utilizan muy profusamente las TI, tecnologías de la información, ya sean móviles, ordenadores o tabletas. Se trata de un consumo muy inducido y sujeto a las modas. Así pues, pasamos del simple email a las redes sociales, dejando atrás medios todavía utilizados como los messengers. Todo está en comunicación gracias a internet. Todo es colaborativo. Cada persona es usuaria de muchos servicios y multitud de perfiles e informaciones personales navegan más o menos controladamente por la red o redes.
-¿Dinero? La Generalitat responde que prácticamente el mismo que había para pagar la semana cuando estaba puesta en septiembre, o sea, casi cero. ¿Acaso alguien no se ha enterado de que la emisión de bonos basura a finales de 2010 eran para pagar pagas extras y, si llega, a proveedores? ¿Razones pedagógicas? ¿Dónde? ¿Quién planificó la semanita no sabía esto de antemano? ¿Acaso es así como se organiza en esos "países europeos de referencia? ¡Menudo lumbreras el conseller Maragall! Acabó con toda la comunidad educativa en su contra por una iniciativa que nadie parece ahora demandar.
Para resumirlo, se cubrirán de promedio sólo el 30% de las plazas de reposición. Es decir, mermará el número total de docentes ya que por cada cien plazas extintas por jubilaciones se repondrán únicamente treinta. En segundo lugar, las asignaciones económicas para el funcionamiento de los centros caerá en un 20%, si bien los que ya contamos los años de experiencia por decenios sabemos que esa cifra se refiere a "un mínimo de". Por supuesto, el descabellado proyecto 1x1, es decir portátiles para cada alumno o, más exactamente, facebook y twitter para matar el aburrimiento de las clases, se eliminará del escritorio sin pasar por la papelera.
diarios cuando en realidad hay plazas al lado de su casa que se cubren con profesores que recorren esos km en línea inversa, "programa de teletransporte", para aquellos profesores itinerantes que ven como su indemnización por desplazamiento para cubrir varios pueblos baja al 50% ahora que el precio del carburante se ha disparado, etc, etc...
Y, ¿recuerdan ustedes la resonancia mediática que tuvo la crisis islandesa? Pues, paradójicamente, cuando los islandeses deciden asambleariamente dejar quebrar su sistema financiero y perseguir judicialmente a sus ejecutivos, la prensa dedica al hecho no más de cuatro renglones en páginas muy interiores.