Hace poco tiempo estuve con un amigo que imparte clases en una universidad (no diré cuál) desde hace unos quince años. No ha conocido, por tanto, otro medio laboral y social que ése. Pese a que su status como profesor titular e investigador es bastante envidiable, su visión de la universidad española y del sistema educativo en general se halla a medio camino entre el abatimiento y el sarcasmo.
"A la universidad" -me decía- "deberían llegar sólo los muy ricos, los muy válidos y los muy estudiosos. Todo lo demás es tirar el dinero y diluir el problema de la formación en este país. Pero claro" -continuaba- "esto que yo digo dejaría fuera de la universidad al 80% del alumnado actual y sin trabajo a la mitad de los profesores y universidades".
Efectivamente, nadie quiere coger el toro por los cuernos. La universidad española es un mastodonte improductivo. Tanto es así que la primera universidad española que cita el "The Times Higher Education" es la Universidad de Barcelona, en el puesto 142 mundial. Paradójicamente, España es uno de los países del mundo con mayor porcentaje de estudiantes universitarios, pero sus aportaciones y publicaciones en el ámbito de la investigación son mucho menores de lo que le correspondería. Por si fuera poco, tenemos un déficit acusadísimo en el campo de las ciencias, ingenierías y tecnología en general. Somos, en general, un país de letras, universitariamente hablando.
Y lo peor es que el cuadro descrito anteriormente todavía puede empeorar cuando la implantación del modelo Bolonia haya culminado. Estamos asistiendo a una proliferación tan desordenada y asistemática de nuevos grados y másteres que, como señalaba un artículo de El Periódico hace poco, cada universidad hace la guerra por su lado, intentando formalizar el mayor número posible matrículas sin obedecer a ningún criterio de completitud, idoneidad o adecuación de sus estudios a la demanda real de la sociedad española.
Otra de las preocupaciones de mi amigo era el nivel real de las enseñanzas que se imparten en la universidad. Utilizando su taxonomía, tanto en las carreras "de verdad" como en las abiertamente carentes de contenido serio y "útil para algo definido", el nivel exigido a los alumnos se ha ido desplomando desde que, por razones meramente demográficas, el número de estudiantes potenciales bajaba curso tras curso. Se deduce de sus palabras que la universidad es una especie de factoría que debe formar X titulados cada año sin entrar en otras consideraciones, ya que la prioridad principal de sus profesionales es el mantenimiento de su puesto de trabajo.
Es algo que ya intuíamos. Y la confirmación plena la tenemos en este artículo del Heraldo de Aragón que nos cuenta que la universidad de Zaragoza concederá el título a los alumnos con un suspenso. Es un puro formalismo, ya que de hecho muchos profesores no examinan de sus contenidos y se contentan con "trabajos" wikipedizados o directamente copiados para seguir aprobando a sus estudiantes.
Y dejo para el final el tema de las universidades privadas, que han aparecido a lo largo y ancho de este país y a las que nadie ha preguntado todavía qué finalidad social cumplen. Sería interesante saber a qué tipo de alumnos acogen unas universidades en las que cada curso puede costar de media 10.000 euros; o saber qué criterios objetivos siguen en la contratación de su profesorado; o, incluso, conocer las razones de su bajo índice de suspensos y abandonos. Al mismo tiempo, sería importante dilucidar la razón por la cual este tipo de universidades suele "olvidarse" de los estudios que exigen mayor infraestructura y dotación económica, en forma de laboratorios, simuladores, centros de microscopía, etc, y sin embargo concentra su oferta en disciplinas económicas, sociales, humanísticas, más proclives a la formación de "lápiz, pizarra y papel", que suele ser más barata, por más que los grupos sean reducidos y más tutorizados.






Comentarios
Muy interesante el link de Gilbebo sobre el funcionamiento interno de las universidades y, en este caso, de una de las "punteras" en España. Siempre que se habla de universidad suele ser para estas cosas, politiqueos, intrigas, mafias recotrales y departamentales , enfrentamientos personales, etc. ¿Investigación y publicaciones? Pffff, ¿a quién le importa eso?
Atención a uno de los comentarios de los autores:
'...los trabajadores sobreeducados consiguen un mayor salario con la realización de actividades de formación o educación no formal. De esta manera, logran un mejor emparejamiento de su nivel educativo y el salario que deberían obtener si estuvieran adecuadamente educados.'
http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/espana-donde-menos-compensa-estudiar-20101227-62986.html
http://www.lavanguardia.es/vida/20101227/54095173706/coello-el-modelo-de-gobierno-de-la-universidad-es-una-aberracion.html
-En el fondo parece un nuevo ejemplo de esa dicotomía entre 'lo oficial' y 'lo real', lo 'que pone en el pape' vs. 'la capacidad', las 'estadísticas' y la 'experiencia cotidiana'. Alguien descubrió (quizás ya los griegos sino antes) que las palabras 'crean nuevas realidades', y no digamos las palabras impresas en un papel con ribetes y sello, realidades que 'cobran vida propia'.
¿Quién puede estar en contra de esto?
Posiblemente la mayoría de los estudiantes que, o no son suficientemente trabajadores o suficientemente capaces.
Son cosas de la democracia. El voto es el voto y hay que tener contento al personal haciéndole regalitos inconsecuemtes de tanto en tanto.
Creo que todo la universidad debería refundarse y desmontarse a pedacitos, escuela por escuela, facultad por facultad, centro por centro, y presentar los datos de éxito laboral y social de sus ex-alumnos de una manera clara y contundente, que desanime a los futuros estudiantes si eso es lo que toca, y que los anime si las perspectivas son buenas. También debería notarse más la autoridad del Estado, ya que ahora lo que llamamos independencia universitaria no es más que "campar a sus anchas".