Atribuyen a un primer ministro británico del siglo XIX, Benjamin Disraeli, una sentencia que siempre me ha parecido muy acertada: "hay mentirijillas, mentiras, mentiras gordas y estadísticas".
No hay peor generalización que la que se aplica a todo un grupo humano sin matices ni distinciones. Y hasta donde yo me sé, las estadísticas no son más que generalizaciones. Así pues, cuando se afirma que este país tiene un modelo educativo muy deficiente porque su tasa de fracaso escolar es del 30% del alumnado en la educación obligatoria, siempre me surgen muchísimas dudas y objeciones. Tales como:

-Por de pronto, el porcentaje de fracaso escolar debería ser mucho más alto, ya que éste siempre depende del rasero con que usted mida el rendimiento. Véase un modelo de examen de cualquiera de las asignaturas "instrumentales" de hace quince años y compárese con uno actual. A igualdad de nota obtenida, el examen más antiguo le da "sopas con honda" al modelo más reciente.
-En segundo lugar, todas las recogidas de datos, inclúyanse aquí las del sacrosanto estudio PISA, presentan sesgos importantes; desde comunidades autónomas o países enteros que no participan, hasta discutibles proporcionalidades y analogías entre diferentes modelos escolares. A modo de ejemplo, la presencia de la enseñanza concertada es muy importante en comunidades como Cataluña o Madrid y casi testimonial en otras como Extremadura.
-Pero lo más importante de todo es que un 30% de fracaso educativo es inevitable. A pesar de que a principios de los años 90 estábamos en un 20% (todo es muy discutible, eso sí), hay que ser consciente de que en una clase con 20 o 25 alumnos, el 30% significa que seis o siete alumnos no superan los objetivos marcados. Y es muy común que una clase cuente con un alumno deficiente psíquico, o con un disminuido físico, aunque éste último no tiene por qué "fracasar", amén de con un alumno con dificultades de integración social, otro con problemáticas de tipo familiar (muy generalizadas y muy graves), otro que sea el clásico mimado que no pega ni sello, el inmigrante que no aprende a leer ante tanto cambio de escenario y así podría continuar la retahíla sin acabar nunca de enumerar todas las casuísticas posibles.
Nuestro modelo escolar está anquilosado y no puede dar respuesta a ninguno de estos retos. Es más, hasta sería muy sospechoso que los resultados fueran completamente satisfactorios. Como decía antes, las estadísticas, en nuestro mundo real, son instrumentos de justificación más que de captación de la realidad. Tanto es así que el ayuntamiento de Madrid ha alcanzado los objetivos de lucha contra la contaminación urbana a base de cambiar las estaciones de medición desde sitios como la Castellana a parques como el Retiro. O mejor todavía, eliminando las que arrojaban datos más negativos (recomiendo aquí el magnífico artículo de nuestro apreciado Gilbert "Que la realidad no estropee tus números").
Igualmente, las estadísticas nos dicen que los EEUU registran un paro inferior al 10% y, sin embargo, uno de cada seis americanos declara tener dificultades para comer (http://www.abc.es/20091116/internacional-estados-unidos/casi-millones-estadounidenses-tienen-200911162247.html). De la misma manera, ante un estudio que afirma que "el 30% de las jóvenes que practicaron sexo con riesgo habían bebido", podríamos concluir que es recomendable beber en esas circunstancias ya que, incurriendo en las mismas generalizaciones estadísticas, sería plausible contraafirmar que "el 70% de las jóvenes que practicaron sexo con riesgo no habían bebido".






Comentarios
1) raramente han ejercido durante un tiempo significativo como docentes.
2) raramente establecen períodos de observación de la realidad antes de abordarla y sentenciar pomposamente sobre los hechos.
3) impiden que la voz de los profesionales lllegue clara e independiente a los medios. Prefieren la interlocución de los sindicatos, que en estos moemntos es caricaturesca.
En ciencias humanas, mejor dicho, en disciplinas humanísticas y sociales, la poca ciencia que realmente ha demostrado su validez se apoya en dilatadas y exhaustivas observaciones del objeto. ¿Dónde están las cámaras en las clases? ¿Quién se atreve a cocinar estadísticas con tan pocas variables?
Veremos si tengo tiempo para solucionarlo todo.