Escribo este artículo como contestación a un magnífico post de la página amiga MadeByMiki: La crisis española, italiana, griega y portuguesa solucionada en una semana.
En dicho artículo se propone la creación de un nuevo estado conjunto llamado Pigslandia, pero ese nombre rezuma germanismo. Yo abogaría por llamarlo Pigsalia o Pigsania, que son nombres más del estilo Latini Iuniani. El macroestado surgido de esta unión seria un agujero negro de proporciones colosales, de los que ya habría querido detectar el Hubble en sus mejores tiempos.
Tenemos la ventaja de que Portugal ya hace tiempo que desea unirse a España. ¿Se acuerdan de aquello que decían los independentistas catalanes de "Volem l'autonomia de Portugal"? Pues los portugueses, abiertamente no la quieren. Grecia, por otro lado, seria facilmente assumible; sería talmente como si Italia añadiera una nueva Reggio Calabria a su estructura, o España una nueva Extremadura.
Además, podríamos entendernos directamente, sin necesidad de usar el inglés. Eso con la excepción de los griegos, a los que sólo entenderíamos cuando hablasen de sintagmas y sofismas, pero ¡para lo que tienen que decir, se les hace el vacío y ya está! Al no hacer falta el inglés ni cualquier otra lengua distinta de la propia, los presidentes del gobierno españoles podrían servir para algo, pongamos que para traer el café a la mesa de reuniones, porque quienes realmente mandarían en el nuevo estado serían las mafias italianas que, de hecho, son la única esperanza que tiene Italia actualmente.
Entonces, una vez consumada la unión, escribiríamos en nuestra constitución conjunta que las deudas contraídas pueden no ser pagadas si no se tiene la pasta. Como nadie accedería a dejarnos más dinero haríamos una suspensión de pagos desordenada -lo de desordenada nos saldría de maravilla- y aquí no cobra ni Mahoma. Llegados a este punto, ya no sólo temblarían los banqueros franceses y alemanes, sino que los ingleses, chinos y americanos quedarían en quiebra técnica. Por la vía del "borrón y cuenta nueva" nos convertiríamos en una nueva Islandia pero a lo bruto y a los acreedores sólo les valdría o bien invadirnos para esquilmar nuestros recursos naturales (básicamente, parados) o aceptar que creáramos una nueva moneda llamada Escupelidra (Escudo-peseta-lira-dracma) y que pusiéramos las rotativas de billetes a más revoluciones que el Ferrari de Fernando Alonso.
Con la megainflación que esto crearía, algo así como 1$=1000000 de escupelidras, podríamos hasta ser competitivos, aunque no podríamos pagar directamente el petróleo. Pero, con la mafia en el gobierno (y me refiero a la camorra napolitana, no a los gobernantes actuales), siempre nos quedaría la solución de pagar a los acreedores con drogas, prostitución, turismo de borrachera y "gestión" de cualquier tipo de residuo molesto que acabaría sistemáticamente en el fondo del mar.
Con estas pragmáticas políticas, es casi seguro que obtendríamos superávit por cuenta corriente y podríamos pagarnos una seguridad social integrada por médicos y enfermeros sudamericanos, magrebís o del este siempre que los contratos de trabajo no excedieran el día de duración y se renovasen a la mañana siguiente.
Y, lo mejor de todo, tendríamos una superliga de fútbol que generaría montañas de dinero vendiéndola en el mundo entero. Imagínense: equipos italianos especializados en la patada y tentetieso contra equipos griegos con diez defensas o contra los españoles especialistas en tirarse a la piscina, fingir lesiones y perder el tiempo... ¡Esta sí que sería la mejor liga del mundo!






Comentarios
Ya veo a Francia llamando a la puerta de Pigsania...
Mil gracias por promocionar el post, me lo he pasado de miedo pensándolo haciéndolo.