El presidente de la CEOE sigue obcecado en repetir una y otra vez que España necesita mini empleos y reducir funcionarios.
Yo creo más bien que lo que España necesita es mandar a freir espárragos a todos los que como él, son portadores de una ideología económica -el neoliberalismo- que, después de 30 años de máximo fulgor, de desregulaciones, de precarizaciones y de bajadas de impuestos que les benefician, ahora se atreven a decirnos que la solución es... más de lo mismo pero corregido y aumentado, es decir, ¡más madera!
Es aquello de poner al lobo a guardar el rebaño. Juan Rosell se ha revelado siempre como un acérrimo defensor del ultraliberalismo; hasta llegó a formar parte de The Mont Pelerin Society, la sociedad multidisciplinar que se reunía en la pequeña localidad de Mont Pelerin, cerca de la ciudad de Montreux, Suiza, y que seguramente ha sido uno de los grupos de pensamiento ('think ta
nk' o fábrica de ideas) más influyentes del liberalismo. Por supuesto, se declara admirador de Hayek, el gran economista liberal del siglo XX y, como era de esperar, su ascenso a la presidencia de la CEOE lo debe al determinante apoyo del sector bancario.
Más madera, pues. Y, sin ningún pudor, sin haber pronunciado jamás palabra alguna en contra de los bonus supermillonarios, de las jubilaciones de oro o de los blindajes de consejeros delegados y otros amiguetes del poder, se monta en el caballo y se harta de clavar pullas a los menos responsables de los números rojos de nuestra economía.
Y a quien piense que en lo de los funcionarios lleva razón, que todo es posible, yo le preguntaría: ¿Y por qué no puntualiza que lo que sobran son funcionarios "digitales", de los que no pasan oposición alguna? ¿Por qué no llama la atención sobre las prebendas de los políticos y los ex-políticos? ¿Por qué no hace hincapié en la inutilidad del Senado y toda la estructura en la que se asienta? ¿No deberíamos empezar por luchar contra los michelines antes que intentar adelgazar el poco músculo que nos queda?






Comentarios
Tenemos un estado débil con los fuertes y fuerte con los débiles. Escudándose en Europa no legisla ni hace nada por nuestra industria productiva. Incluso los países escandinavos tienen legislaciones proteccionistas (disimuladas, esos sí) para con su aparato productivo.