Anne Lauvergeon es la directora ejecutiva del mayor contructor de plantas nucleares del mundo, la multinacional de origen francés AREVA. Tras la catástrofe de Fukushima, esta señora se permitió unas palabras que, tal vez, estaban fuera de lugar y tiempo. Vino a decir que con la tecnología que AREVA está empleando en la construcción de sus modernos reactores EPR, se hubría evitado un accidente como el de la central japonesa.

Al parecer, estos reactores EPR están preparados para resistir el choque (intencionado o no) de un avión contra su estructura; por desgracia, esto no deja de ser una mala noticia, porque nos informa de que más de 400 reactores nucleares anteriores a este diseño no lo están.
Y, me pregunto yo, ¿resistirían un ataque con un misil antitanque?
En un ejercicio del tipo "antes y después", he localizado un informe del Industry-news (http://industry-news.org/2010/03/05/arevas-lauvergeon-builds-jet-proof-nuclear-reactors-to-beat-westinghouse/) publicado pocos días antes del histórico tsunami japonés. Llaman la atención ciertas revelaciones "industriales" que contribuyen más a alarmarnos que a tranquilizarnos.
En primer lugar, y como siempre hemos dicho aquí, la industria nuclear nunca cumple sus promesas de costos. Por ejemplo, la central nuclear que AREVA construye en Finlandia se ha retrasado más de tres años desde que se inició el proyecto y, por supuesto, ha visto como su presupuesto inicial de 4,1 millones de dólares se ha desbocado hasta, de momento, los 7,4.
Otro ejemplo para ilustrar los parámetros en los que se mueve esta industria: los consejos de administración de la petrolera TOTAL y de EdF, socios de AREVA, recriminan a Lauvergeon la pérdida de un contrato de cuatro reactores a Abu Dhabi en favor de la coreana Electric Power, diciéndole que los estándares de calidad en que se mueve su empresa, sobrepasan las necesidades de muchos clientes y que sería mejor rebajarlos para ofrecer mejores precios finales. Obvio decir que "calidad" es aquí eufemismo de "seguridad". Lauvergeon, por su parte, se defiende diciendo que los costes de producción de una planta nuclear han crecido el doble que los de otras centrales eléctricas, según estudios del IHS Cambridge Energy Research, y que los préstamos públicos necesarios para la construcción de una central nuclear están siendo calificados como inversiones muy arriesgadas por Moody's.
Hace pocos meses, Obama dispuso 54 mil millones de dólares en créditos para la construcción de nuevas plantas en EEUU, sin que ningún inversor de renombre se mostrase entusiasmado con el proyecto. En este sentido, Anne Lauvergeon no duda en afirmar que el gran reto con que se enfrenta la energía nuclear en los años venideros es justamente su elevado precio. Es más, se muestra confiada en que el negocio de las energías renovables pueda llegar a ser el futuro de su compañía, en lo que los expertos denominan el mix energético.






Comentarios
El tema de un ataque a centrales nucleares no es nada descabellado, en caso de guerra podrían ser consideradas objetivos militares o sufrir ataques colaterales...
Ahora veremos cómo nos intentan hacer creer que barren la contaminación y los alimentos de un área de no menos de 70.000 km2.
Sinceramente, si fuese japonés y tuviese hijos tal vez pensaría en emigrar.